Durante todo el siglo XX y lo que llevamos del XI, la mayoría de las personas hemos vivido en viviendas en cuya concepción no habíamos intervenido, en viviendas pensadas por y generalmente, para otros.
La gran mayoría de las promociones de vivienda se han realizado mediante criterios de estandarización de los espacios habitables hasta las dimensiones y usos que el mercado inmobiliario proponía y la normativa aplicable permitía.
Poco a poco convertimos la vivienda en un producto sin personalidad y probablemente, el volumen y la “necesaria” rapidez de la construcción de las mismas no dejaron otra opción. Entiendo que hay un numeroso público al que le gustan las viviendas de un determinado arquitecto, porque se adapta a su estilo, porque es un arquitecto de gran prestigio, por el motivo que sea, pero ¿por qué vivir en una casa “tipo”?. Es el arquitecto el que debe adaptarse al cliente.
Poco a poco convertimos la vivienda en un producto sin personalidad y probablemente, el volumen y la “necesaria” rapidez de la construcción de las mismas no dejaron otra opción. Entiendo que hay un numeroso público al que le gustan las viviendas de un determinado arquitecto, porque se adapta a su estilo, porque es un arquitecto de gran prestigio, por el motivo que sea, pero ¿por qué vivir en una casa “tipo”?. Es el arquitecto el que debe adaptarse al cliente.
En los locales de negocio abiertos al público debe reflejarse esa misma personalidad. Los valores de la marca que vendes (incluso si la marca eres tú). ¿Cómo quieres que se sienta un cliente en tu negocio?, ¿qué crees que viene a buscar?, ¿qué te diferencia de tu competencia?, ¿están en consonancia tu espacio offline y tu espacio online?. Los usuarios y consumidores son cada vez más exigentes y más responsables a la hora de elegir un determinado producto o servicio y el servicio y la atención que les prestes van a definir el futuro de tu negocio o actividad profesional.
La Crisis global que ha afectado en los últimos años al mundo, se cebó inicialmente (y después también) en el sector de la arquitectura y la construcción. No son pocos los arquitectos que han tratado de encontrar en los Medios Sociales, y en la Red en general, la manera de atraer clientes para sus servicios.
Sin embargo, el problema no se encuentra únicamente en como los arquitectos han ofrecido sus servicios.
La construcción y en general la mayoría de las inversiones inmobiliarias requieren en general de un fuerte desembolso de dinero que en la mayoría de los casos requiere de una financiación que la llamada crisis financiera ha frustrado de igual manera. Por si fuera poco, la vivienda que en los últimos años había centrado los esfuerzos inversores de público en general e inversores inmobiliarios, se encuentra inmersa en un proceso de devaluación constante, lo que supone otro freno para inversores y entidades financieras.
Ha llegado el momento de que las personas conciban su vivienda o su lugar de trabajo, no como una inversión inmobiliaria, sino como el lugar en el que vivir o el lugar en el que desarrollar su labor profesional, siendo esta labor su verdadera inversión.
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